Crosman Triple Threat traslada el diseño del revólver clásico a una carabina de aire comprimido. El funcionamiento se basa en un cartucho de CO2, que proporciona potencia suficiente para 55–60 disparos. La bombona se inserta directamente en la empuñadura y mantiene la presión en el sistema, que posteriormente impulsa la munición a través del cañón. El gas se libera del mecanismo cuando el martillo golpea la válvula.
No obstante, tenga en cuenta que se trata de CO2: a temperaturas inferiores a 10 °C el rendimiento disminuye de forma extrema. Los cartuchos son desechables, por lo que deben vaciarse de inmediato; si no lo hace, somete el arma a un esfuerzo innecesario.
El revólver es capaz de disparar balines y perdigones de acero de calibre 4,5 mm y ofrece modo de disparo single action y double action. Delante del martillo encontramos un seguro, que puede accionarse desde ambos lados para evitar un disparo involuntario.
El paquete incluye cañones estriados fácilmente intercambiables con longitudes de 3” (7,6 cm), 6” (15,2 cm), 8” (20,3) cm, así como dos tipos de cargadores. El primero es para balines y admite diez disparos, el segundo está destinado a perdigones de acero y dispone de seis alojamientos. Los cargadores también se pueden cambiar fácilmente, de modo que puede alternar la munición de forma fluida y con ello las características del disparo. La velocidad inicial media del balín es de 137 m/s, y en el caso del perdigón de acero es de 129,5 m/s. El arma está equipada con alza totalmente regulable para mejorar la precisión del tiro; el agarre cómodo está garantizado por una empuñadura de pistola de plástico resistente, con una forma adecuada. El revólver alcanza una energía de 3,3 J y es adecuado para entrenamiento o para divertirse con amigos o en solitario.